5 señales de que estás tronando

¿Estás trabajando demasiado y a todo lo que das? ¿Podrías lograr más haciendo menos? Considera la vida que lleva un atleta profesional: como tal, es susceptible al exceso de entrenamiento –está mentalizado a correr un kilómetro extra, hacer una serie de escaleras más o terminar otro juego, en resumen, dar todo el fuua, pues. Hay una delgada línea sobre la que debe mantenerse entrenando para poder dar un máximo rendimiento. Si se mantiene por debajo de ella equivale a  no estar bien preparado físicamente; si la rebasa, se arriesga a sufrir agotamiento físico y lesiones. Ahora pregúntate, ¿Tu vida laboral es distinta a la de un atleta que debe rendir al máximo?

Jim Loehr y Tony Schwartz introdujeron la palabra “atleta corporativo” en su libro, The Power of Full Engagement. En él argumentan que las exigencias de trabajo que se nos imponen –o nos imponemos- para lograr más y operar en un nivel constante de máximo rendimiento, nos obliga a pensar y a entrenar como atletas. Esto significa que debemos gestionar nuestra energía con mayor eficacia, y no sucumbir al sobreentrenamiento (que provoca que hagamos cada vez más, obteniendo cada vez menores resultados).

¿Cómo sabes si estás sobreentrenándote  y necesitas un descanso? Estos son cinco síntomas comunes para saber si estás exigiéndote de más y  no estés dando el rendimiento que esperas dar:

1. Desesperanza. Cuando te sientes desgastado, el optimismo y las ganas de planear  objetivos para el futuro que sentiste alguna vez son sustituidos por  apatía, pesimismo y un sentimiento general de  monotonía diaria. Es difícil encontrar motivación cuando nada parece valer la pena.

2. Agotamiento. Si te ves forzado a beber cantidades cada vez mayores de café para obtener energía y permanecer consciente, lo más probable es que estás trabajando demasiado y necesitas descansar. El agotamiento ocurre cuando el cuerpo no tiene suficiente capacidad de descansar y recuperarse. La cafeína sirve sólo como un curita para cubrir la herida superficial –en el fondo algo anda mal. No hay necesidad de tener 500 mg de cafeína encima para sobrellevar tu día a día. Este es un signo revelador de que estás yendo más allá de tus límites.

3. Falta de concentración. Otra forma de percatarte de que estás esforzándote más allá de tus límites, es cuando simplemente eres incapaz de concentrarte en un solo asunto a la vez. A menudo, esto lo llevarás a tu vida personal, al grado de que, aún al estar con amigos o con tu pareja, estás ausente por sentirte esclavo de tu Whatsapp o del correo electrónico laboral. Si te percatas de que cada vez te es más difícil trabajar en un proyecto o comunicarte con tus seres queridos sin perder la concentración, es momento de ponerle pausa al trabajo por un tiempo.

4. Irritabilidad. Si te encuentras al límite y tus reacciones ante cualquier problema –por pequeño que éste sea– son exageradas, date cuenta de que necesitas un refill de combustible porque tu tanque está vacío: toda la energía que tenías para el humor, la compasión y la creatividad se ha ido, y lo que queda es culpa, desprecio y frustración. Si esto te describe, es momento de hacerte un favor (y a tus compañeros ): date un respiro para volver a llenar el tanque.

5. Enfermedades físicas. Los atletas son propensos a las lesiones cuando se exceden en su entrenamiento. En tu caso, si bien es poco probable que te ocurra un desgarre muscular por estar generando ideas desde tu oficina, tampoco es una exageración pensar que durante tu próxima presentación, puedas sufrir algún desvarío físico si te las has pasado trabajando duro y tupido. Los problemas físicos comunes incluyen dolores de cabeza, problemas digestivos, dolor de espalda o cuello, e incluso resfriado o gripa. Todos estos son signos de que tu cuerpo temestá pidiendo esquina a causa de las exigencias y el estrés que le estás propinando. Es hora de tomar un descanso.

La necesidad de estar siempre “prendido” y de trabajar cada vez más horas puede conducir a un entrenamiento excesivo y al agotamiento. Mientras no sigas viendo  resultados –lo cual es difícil cuando te la pasas trabajando 12 horas al día- requerirás cada vez de mayores cantidades de energía y concentración para llegar a cumplir tus objetivos. En vez de ello, descubre tu zona de rendimiento óptimo, donde se sientas descansado, comprometido y desafiado para que puedas lograr más, haciendo lo suficiente.

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