Renuncia a tu trabajo

No hay necesidad de tener un empleo que te mantenga 8 horas diarias o más de tu vida dentro de una oficina. Es muy cómodo tener la certeza de recibir un cheque cada quincena, pero ¿a cambio de qué? ¿De tener un par de días de vacaciones al año? ¿De pasar atascado en el tráfico de lunes a viernes para llegar hasta tu cubículo de dos por dos? Es posible vivir el sueño de mandar a volar todo y llevar las riendas de tu vida. Todo lo que queda es renunciar a tu trabajo. Pero decirlo requiere un poco más de esfuerzo que agarrarte la entrepierna firmemente e ir a la oficina de tu jefe a decirle a tu jefe que se que ahí se ve y le dejas encargado el changarro por tiempo indefinido. Por eso hemos armado una serie de sugerencias que te pueden servir para decidirte a hacerlo: Cuatro semanas antes de salir: Elige una fecha y haz un compromiso. Hay algo acerca de marcar una fecha en el calendario que te permitirá aceptar que esto está sucediendo de verdad. Comienza a usar tus días de “enfermo” , pero no de tus vacaciones. Obtendrás un poco de indemnización que no cae nada mal, por el tiempo de vacaciones que no utilizaste. Tres semanas antes de salir: cuéntale tus planes a los compañeros de trabajo de confianza. Pregunta si saben de alguien que te pueda facilitar trabajo como freelancer. Descarga toda la información que puedas del servidor de la empresa. Utiliza Wetransfer.com o alguna otra forma de transferir archivos de gran tamaño . Dos semanas antes de salir: Da aviso. Haz esto fuera de la oficina para que tu jefe no tenga la ventaja de jugar en casa. Prepárate para cualquier escenario: más dinero. Más vacaciones; para que no permitas que tu jefe juegue con posibles ases bajo la manga. En todo caso, tratar de salir en buenos términos. Recuerda que será a tu jefe a quien llamarán en caso de requerir alguna referencia tuya. Necesitas que esté de tu lado. Una semana antes: Llega a las 9:00 y sal a las 5:00. No hay por qué dar un esfuerzo extra. Pero tampoco seas un completo flojonazo. Prepara una lista de los proyectos en los que estás trabajando y capacita a su reemplazo. Esto no va a tomar dos semanas  así que probablemente te dejen ir temprano . El gran momento : En tu último día, invita a la oficina (incluyendo a tu jefe) a tomar unas copas. Dispara una ronda. Se trata de una celebración. No todo el mundo se apuntará a este festejo. No importa; en el fondo están celosos. Al otro día, cuando te levantes por la mañana te sentirás renovado y fortalecido. Entonces una sensación aterradora de pánico te inundará . Eso es normal. Recuerda, todavía estás trabajando. Aunque suene cursi, estás trabajando hacia tu felicidad, no hacia el siguiente cheque de pago.

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